Un final para un cuento

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Continuamos este curso con la actividad “Un final para un cuento”. propuesta a los alumnos de 3º de ESO.  Debían escribir un final a una propuesta de cuento realizada.

En este caso se trataba de “El príncipe de la niebla” de Carlos Ruiz Zafón.

Después de leer el primer capítulo:

Capítulo uno

Habrían de pasar muchos años antes de que Max olvidara el verano en que descubrió, casi por casualidad, la magia. Corría el año 1943 y los vientos de la Gran Guerra arrastraban al mundo corriente abajo, sin remedio. A mediados de junio, el día en que Max cumplió los trece años, su padre, relojero e inventor a ratos perdidos, reunió a la familia en el salón y les anunció que aquél era el último día que pasarían en la que había sido su casa en los últimos diez años. La familia se mudaba a la costa, lejos de la ciudad y de la guerra, a una casa junto a la playa de un pequeño pueblecito a orillas del Atlántico.

La decisión era terminante: partirían al amanecer del día siguiente. Hasta entonces, debían empacar todas sus posesiones y prepararse para el largo viaje hasta su nuevo hogar.

La familia recibió la noticia sin sorprenderse. Casi todos ya imaginaban que la idea de abandonar la ciudad en busca de un lugar más habitable le rondaba por la cabeza al buen Maximilian  ¡Carver desde hacía tiempo; todos menos Max. Para él, la noticia tuvo el mismo efecto que una locomotora enloquecida atravesando una tienda de porcelanas chinas. Se quedó en blanco, con la boca abierta y la mirada ausente. Durante ese breve trance pasó por su mente la terrible certidumbre de que todo el mundo, incluyendo sus amigos del colegio, la pandilla de la calle y la tienda de tebeos de la esquina, estaba a punto de desvanecerse para siempre. De un plumazo.

Mientras los demás miembros de la familia disolvían la concentración para disponerse a hacer el equipaje con aire de resignación, Max permaneció inmóvil mirando a su padre. El buen relojero se arrodilló frente a su hijo y le colocó las manos sobre los hombros. La mirada de Max se explicaba mejor que un libro.

Ahora te parece el fin del mundo, Max. Pero te prometo que te gustará el lugar adonde vamos. Harás nuevos amigos, ya lo verás.

─¿Es por la guerra? Preguntó Max. ¿Es por eso por lo que tenemos que irnos?

Maximilian Carver abrazó a su hijo y luego, sin dejar de sonreír, extrajo del bolsillo de su chaqueta un objeto brillante que pendía de una cadena y lo colocó entre las manos de Max. Un reloj de bolsillo.

─Lo he hecho para ti. Feliz cumpleaños, Max

Max abrió el reloj, labrado en plata. En el interior de la esfera cada hora estaba marcada por el dibujo de una luna que crecía y menguaba al compás de las agujas, formadas por los haces de un sol que sonreía en el corazón del reloj. Sobre la tapa, grabada en caligrafía, se podía leer una frase: “La máquina del tiempo de Max””.

 

Los alumnos de 3º de ESO escribieron un final. El relato seleccionado ha sido el presentado por

CLAUDIA SAIZ COBO DE 3º A.

 

 

Max, a lo largo de sus días en la costa, fuera de su preciada ciudad, pasaba el día observando el reloj que su padre le había regalado. Siempre era igual su reloj, todos los días, pero él notaba que tenía algo diferente, pero no conseguía descifrar el qué. En una larga noche en la que estaba en vela, de su reloj salió una intensa luz azul que iluminó la habitación. A su vez, una voz desconocida le decía:

-Eres tú, Max, mi elegido para proteger mi reloj, el reloj que nos salvará de la guerra. Con él tendrás un poder que nadie puede vencer y salvarás este mundo que en estos tiempos está tan desequilibrado. Además podrás regresar a tu querida ciudad.

Max, al oír estas palabras no lo pensó dos veces y como loco salió fuera a prepararse para ello. Entrenaba día y noche y con la ayuda de su reloj cada día era más fuerte. Llegó el día. Max tenía que enfrentarse a la tremenda guerra que tenía frente a él. Se enfrentó a todos y consiguió que reinara la paz mediante la batalla. Al final pudo volver a la ciudad y reformar su antigua casa con el poder del reloj. Nunca más hubo otra guerra gracias a él.

 

Muchas gracias a todos por vuestra participación.